La tercera noche de gala del FAOT 2009 sirvió, entre otras cosas, para celebrar el hecho de que la soprano Flor Herrera recibiera, la noche anterior en Hermosillo, el galardón con el que se le reconoce como la Revelación Juvenil Sonora 2008. Para este recital que sin duda marcó un momento especial de su carrera, la soprano sonorense estuvo acompañada por el tenor Héctor Sandoval y la experimentada pianista y entrenadora vocal Teresa Rodríguez.
Para la primera parte del recital, los intérpretes propusieron un coherente repertorio de música de óperas francesas, representadas por obras diversas de Charles Gounod y Jules Massenet. Aquí, Flor Herrera demostró una clara afinidad con el repertorio, y se estableció como una soprano especialmente adecuada para repertorios líricos y ligeros.
A su vez, el tenor Héctor Sandoval, con mayor trayectoria y experiencia, dejó escuchar una voz potente, de variado color y dinámica y, sobre todo, rica en su registro bajo, al grado de que por momentos parecía percibirse en su canto una voz de barítono. En los duetos que cantaron esa noche, reafirmaron el hecho de que el repertorio francés es particularmente compatible con sus voces y sus temperamentos, y lograron momentos de verdadero y verosímil ensamble.
La segunda parte del programa, en vez de lo unitario de la primera, ofreció al público una sabrosa variedad de géneros, idiomas y estilos: bel canto italiano, musical estadunidense, opereta vienesa, zarzuela española. El primer número de esta colección resultó especialmente grato, tanto desde el punto de vista vocal como desde la perspectiva teatral, ya que ambos cantantes hicieron una buena (y muy divertida) presentación del dueto del elíxir de la ópera El elíxir de amor de Donizetti, dando buenas dimensiones escénicas a los personajes Adina y Nemorino.
Sin embargo, en dos piezas de sendas obras de Leonard Bernstein, que tienden más a lo popular (Candide y West Side Story) se notó la tendencia de ambos intérpretes a cantarlas más como ópera que como comedia musical. Quizá el tiempo y la experiencia los oriente más hacia esa necesaria flexibilidad de estilo.
El recital de Flor Herrera y Héctor Sandoval concluyó con algunos números de ópera española y zarzuela, en los que ambos cantantes mostraron mayor sensibilidad para adaptarse a los requerimientos específicos de estos géneros. En términos generales, se trató de un recital exitoso, en parte por la presencia de la joven y galardonada cantante sonorense, en parte por la buena presencia de su colaborador vocal, y ciertamente, por la buena ejecución de un repertorio que resultó atractivo por lo variado, y por no caer en el lugar común o en los caballitos de batalla.